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Entre el emprendimiento y la necesidad de subsistir

POR RUTH DE LA ROSA Y GIULIANA IPPOLITI

La pareja de policías de la Guàrdia Urbana de Barcelona Dani y Marga están de servicio. Sobre la una de la madrugada les apetece ir a por un bocadillo en la panadería de la cadena de Macxipan, que está abierta las 24 horas del día.

Las dependientas que los reciben cantan a ritmo de Camela, les atienden con una sonrisa cómplice y comentan que tienen productos “recién horneados” especialmente para ellos.

Según datos del Ayuntamiento de Barcelona, desde el 2013 los negocios que abren 24h los 7 días de la semana aumentaron en un 20%. Casi la mitad son de alimentación. El 43% de los negocios que llevan personas extranjeras abren siete días de la semana y de los negocios españoles sólo el 13%. En el mercado hay una gran variedad, como panaderías, supermercados y gimnasios.

A pesar de sus 52 años, Rod Hill tiene un cuerpo atlético fruto de su época como jugador de Rugby profesional. Este inglés afincado en Barcelona es el director general para España de Anytime Fitness, una franquicia de gimnasios 24 horas que abren los 365 días del año.

Anytime Fitness tiene unas tres mil sedes en todo el mundo. Lo que lo diferencia del resto, es que sus socios cuentan con una llave que les permite usar las instalaciones según sus necesidades. En Barcelona hay tres franquicias.

Hill asegura que los socios del gimnasio usualmente son profesionales de la medicina, bomberos, policías, entre otros, que se tienen horarios poco habituales. Para él, lo importante de abrir las 24 horas es que la gente no “han que pensar qué hora o día es”; Asegura que aumentar el horario del servicio es la solución: “si no hay oferta, no hay demanda”.

Nil Comas es uno de los socios de Anytime Fitness. A este estudiante le gusta la flexibilidad horaria que ofrece, se siente cómodo sabiendo que puede ir a hacer deporte a cualquier hora y piensa que “debería haber más negocios así.”

Los comercios 24 horas son motivo de debate para muchos comerciantes. Fuentes del departamento de mediación intercultural afirman que hay rumores dirigidos a la comunidad inmigrante.

“Hay gente que cuestiona la legalidad, su forma de funcionar e incluso se cree que tienen ventajas fiscales”. Desde el departamento de mediación recalcan la importancia de mitigar los rumores sobre este tipo de negocios que según explican, “son totalmente legales y pagan impuestos”.

Según datos de la guía anti-rumores del Ayuntamiento de Barcelona “no hay ayudas específicas o bonificación fiscal para negocios regentados por inmigrantes”. Ellos tienen las mismas obligaciones fiscales y laborales que el comercio autóctono. Además afirman que “no es cierto” que los comerciantes inmigrantes puedan abrir con facilidad sus negocios. Tal es el caso de los supermercados pakistaníes.

Nicole Hermans tiene 23 años, es holandesa y trabaja para la multinacional Bosch. Se va de casa muy temprano y después de trabajar generalmente hace deporte. Cuando acaba su jornada sobre las diez de la noche todas las tiendas están cerradas. Hermans suele ir a un Supermercado pakistaní 24 horas en el barrio Gótico, si necesita algo de último momento como agua, pan o incluso alcohol cuando ha quedado para salir.

Ella es una de las usuarias de los supermercados 24 horas que hay en la zona de Ciutat Vella, uno de los barrios más turísticos de Barcelona y donde hay más concentración de estos negocios.

Según Javed Ilyas Qureshi, presidente de la Asociación de Trabajadores Pakistaníes de Catalunya, estos negocios empezaron a abrirse por necesidad económica y por la demanda del turismo. Quereshi se queja de que los trabajadores suelen cobrar muy mal – entre 300 o 400 euros mensuales- y que trabajan más de 14 horas diarias. Para él es una nueva forma de “esclavitud”.

Por otro lado, la Confederación de Comercio de Cataluña (CCC) apoya a modelos como el de la franquicia Condis Expres propiedad del joven emprendedor de origen pakistaní, Amanat Hussain.

Hussain comenzó con un pequeño supermercado y ahora tiene varios supermercados Suma y Consumo en toda la ciudad. Emplea a más de 180 trabajadores autóctonos e inmigrantes de diferentes nacionalidades y según la CCC, “se ha convertido en un ejemplo a seguir para la comunidad pakistaní recién llegada, por la creación de puestos de trabajo y por la contribución al buen futuro de nuestra sociedad”.

Bilal Javed tiene veinticinco años nació en Pakistán. Habla perfecto catalán y castellano porque se crió en Barcelona y fue a una escuela bilingüe. A su corta edad ya tiene una panadería-cafetería propia y un negocio con horario extendido delante de la estación del Norte de autobuses, cerca de Arc del Triomf.

Javed trabaja duro, asegura que debido a la crisis muchos de sus amigos han cerrado negocios y se han marchado a otros países de Europa. “Para muchas personas, abrir las 24 horas sirve para mantenerse y subsistir”.

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